Foto: (Archivo)

Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Ya no es solo por falta de materia prima. Lo que fue para la industria de las artes gráficas en el país la principal causa del desplome de su producción hasta el segundo semestre de 2016, fue desplazado por la caída de la demanda. Cada vez son menos los pedidos que reciben las empresas del sector que, aunque hagan esfuerzos económicos por sobrevivir al adquirir insumos a precios elevados, no tienen a quien venderle lo poco que fabrican.

Los número que se manejan desde la Asociación de Industriales de Artes Gráficas de Venezuela (AIAG) son dramáticos: 80% cayó la producción de sus plantas, por la merma significativa en la demanda de etiquetas, cajas, envoltorios, libros, cuadernos, folletos, facturas comerciales e impresiones en papeles de seguridad.

Edgar Fiol, director ejecutivo de la AIAG, detalló que al momento de realizar la última encuesta de coyuntura, que se aplica cada seis meses, la mayoría de las compañías tenían paralizadas las líneas de manufactura, otras algunos trabajos en máquina, “pero ninguna tenía su producción en condiciones normales, ni siquiera remotamente. Todas están muy disminuidas, cuando no paralizadas, lo que demuestra lo grave del asunto”.

En medio de la severa recesión que enfrenta la industria, las empresas de consumo masivo no están en condiciones de producir lo que necesita el mercado y el consumidor tampoco puede adquirir los pocos productos que se consiguen. “Es un círculo vicioso que nos afecta a todos, absolutamente a todos.”

Fiol dejó claro que las firmas afiliadas a la AIAG mantiene su capacidad para fabricar los insumos que necesita el resto de las cadenas productivas. “Nadie puede decir que su producto no llega al consumidor final porque no tiene cajas, envoltorio, etiquetas o facturas. Eso no es verdad”.

Aunque muchas líneas están detenidas, los costos de producción siguen aumentando como consecuencia de la política salarial impuesta por el Ejecutivo y que debe ser pagada por el empresario, con aumentos constantes sueldo mínimo y del bono de alimentación.

OBSTÁCULO CAMBIARIO

Para finales de 2015 y principios de 2016 las empresas afiliadas reportaron que sus inventarios de materias primas e insumos estaban en promedio entre 10 y 15 %. Casi no había tinta, papel, ni planchas litográficas por falta de divisas. Actualmente sí hay material para trabajar, “aunque a precios realmente exorbitantes”.

El Gobierno durante 2016 no entregó divisas al sector. Hubo un acceso mínimo a los dólares oficiales a través del Dicom y de los otros mecanismos, pero casi inexistente. El empresario tuvo que usar sus recursos a través de mecanismos propios para poder importar. Pero eso genera otra obstáculo porque no se pueden reflejar los costos de dolar libre en sus productos, ya que el bien que va destinado el insumo gráfico, tiene el precio regulado al final de la cadena de comercialización. A ello se le agregan las limitaciones que contempla la Ley de Ilícitos Cambiarios y la competencia muy desleal que representan las importaciones que realiza el Gobierno de productos ya terminados.

NÓMINA REDUCIDA

La encuesta dio como resultado también que las nóminas se redujeron en aproximadamente 20%, por dos razones. Fundamentalmente la mano de obra calificada ve oportunidades en otras latitudes,  “hay mucha gente que sabe lo que hace y lo hace muy bien y se está yendo al extranjero; y por otra parte, hay trabajadores, sobre todo mano de obra no calificada, que han llegado a acuerdos para renunciar porque creen más conveniente informalizar su trabajo, a través del “bachaqueo” y otras actividades similares”.

Prácticamente la mayoría de los trabajadores está ganando sueldo mínimo. Los aumentos impuestos por el Ejecutivo han ocasionado que las nóminas de las empresas se hayan compactado hacia abajo, hacia el salario mínimo. Anteriormente la estructura de las empresas tenía diferentes escalas de remuneración según el trabajo, la experiencia, la formación y nivel de compromiso, ahora, como consecuencia de las  imposiciones en materia laboral por parte del Gobierno y la inamovilidad laboral eso no puede ser posible.

Fuente – El Carabobeño