[ad_1]

Miguel de Icaza (Ciudad de México, 1972) es uno de los programadores más brillantes. Reconocido en el mundo del software libre como uno de sus líderes más relevantes, saltó a la fama cuando hackeó el sistema informático de la UNAM, donde estudiaba. Hijo de físico y bióloga, ha llegado a la cima de Microsoft, tras vender una de sus creaciones, Xamarin, una herramienta que cumple el sueño de muchos programadores, que una creación funcione de manera sencilla en varias plataformas con un notable ahorro de tiempo, dinero y esfuerzo. Icaza, lejos de ser un enfant terrible, deja de lado estereotipos para que la tecnología llegue a todo el mundo.

Pregunta: En América Latina se le considera una leyenda del mundo tecnológico, ¿cómo se siente?

Respuesta: Eso no lo sabía, pero quizá sea que tengo muchos amigos por ahí sueltos. No es algo que perciba, aunque sí noto afecto. Gran parte de lo que soy es producto de la necedad, de la inconsciencia, quizá. He aprendido que los proyectos que no se terminan no tienen mucho sentido. Creo que esa es una buena enseñanza para todos.

He aprendido que los proyectos que no se terminan no tienen mucho sentido. Creo que esa es una buena enseñanza para todos”

P. Un ingeniero mexicano en la cima de una gran empresa, ¿qué tiene que pasar para que haya más profesionales como usted?

R. Hay mucho talento, pero hay también impedimentos. Está la cuestión de la visa, que te puede tomar años. Es cierto que la concentración de capital y recursos que hay aquí es difícil de superar, pero hay que pensar si está dispuesto a pasar todo el proceso. Creo que comienza a haber oportunidades con fondos que quieren lanzar compañías fuera de Estados Unidos. Hoy, más que nunca, se puede colaborar y trabajar en remoto con Teams, Skype… En Xamarin, mi segunda compañía, el equipo está por todo el mundo: Argentina, España, India, China… En México me interesa Pay It por su visión del pago social.

Miguel de Icaza es uno de los programadores más brillantes del mundo.
Miguel de Icaza es uno de los programadores más brillantes del mundo.

P. ¿Cómo valora el nivel de programación en los latinos?

R. Creo que hay un acceso increíble a todo, son muy abiertos en general. Veo muy interesante que cada vez hay más eventos en América Latina y España, que se ha generado una sensación de pertenencia a una comunidad.

P. Se habla mucho de la diversidad en el mundo tecnológico, ¿es importante para Microsoft?

R. Muy importante. Nos dan entrenamiento para ello y nos ayudan a trabajar dejando de lado nuestros sesgos. Esto se nota en todo, en el proceso de entrevistas, en las investigaciones. La diversidad crea mejores productos. El índice de satisfacción del consumidor es más alto. Hay un esfuerzo notable no solo por sumar diferentes orígenes, creencias o etnias, sino por integrar a los que tienen alguna discapacidad.

P. Usted llegó a Microsoft cuando compraron Xamarin, su última creación, ¿cuál es la magia de esta herramienta?

R. Vayamos al principio. Algunos lenguajes de programación son demasiado antiguos, muchos vienen de los 80. Otros son para hacer aplicaciones móviles, otros para Windows, otros para Mac… En Xamarin hemos creado un sistema multiplataforma con .net. Así se saca el partido a las virtudes de todas las plataformas. Otra ventaja es que se instala en segundos y puedes ver los resultados más rápido. Nos hace mucho más ligeros, cada cambio es inmediato.

P. ¿Cuál es su plataforma favorita?

R. Depende de para qué. No tengo una fijación concreta.

P. ¿Qué gadgets lleva consigo?

R. Suelo llevar tres móviles, pero es por trabajo, para probar aplicaciones. Me gusta mucho iO y su cultura de diseño. En mi escritorio uso Linux. En 2009 me pasé a Mac por razones prácticas. Yo no usaba mucho Windows hasta que comenzaron a dar soporte a Linux, Ubuntu, Fedora o Suse. Al final, he terminado con un Surface con Linux. Me gusta probar todo. Ah, y llevo un Apple Watch.

P. ¿Algún aparato que le haya gustado especialmente?

R. Como padre, las Google Glass me parecían maravillosas. Podía hacer fotos y vídeos de mis hijos de una manera natural, no invasiva. Lástima que se quedasen en solo eso. Ahora las Hololens me emocionan mucho.

P. ¿Qué le apasiona ahora mismo?

R. Me encantan las interfaces de desarrollo. Me gusta mucho lo que ha hecho Google con Material Design. Me encanta el refinamiento de Apple. Me engancha la investigación alrededor del Deep Learning. Mis clases de cálculo parece que por fin tendrán sentido.

Fuente – EL PAÍS