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Hasta hace poco, automatizar elementos de un hogar parecía al alcance de un puñado de ricos. Se hablaba de persianas que se subían y bajaban con un mando a distancia como algo exclusivo y vanguardista. Se contaban historias sobre las casas de algunos millonarios, popes de la tecnología. Pero ha llegado un punto en el que hasta los mandos se han quedado anticuados. Ahora cualquiera puede tener el control de prácticamente todos los componentes de su vivienda en su teléfono móvil, desde las puertas hasta la cafetera. De hecho, no queda mucho para que baste una simple voz para graduar las luces, accionar la lavadora o, comprar un sofá nuevo. Todo gracias a una de las revoluciones que vienen, la del Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés). Una transformación que cambiará los hogares y que las grandes tecnológicas no quieren desaprovechar.

El sector de la automatización de la vivienda movió más de 75.000 millones de euros en el mundo el año pasado

A esta automatización de la vivienda se le llama a menudo “domótica”, pero hay que diferenciar: “La domótica es la integración de los elementos en una sola herramienta para realizar acciones conjuntas. Por ejemplo, bajar las persianas y apagar la luz al tiempo que se activa un proyector de imágenes”, explica Francisco Guzmán, director del máster de domótica de la Universidad de Málaga. Guzmán confirma el momento de expansión que está viviendo este mercado, que en 2016 ha movido más de 75.000 millones de euros en el mundo, según la consultora Juniper Research, una cifra que prevé se duplique para 2021. “Más allá del volumen de negocio que supone y de la comodidad para sus usuarios, hay que decir que esta tecnología ayuda al medio ambiente favoreciendo la eficiencia energética, y que puede resultar tremendamente rentable a la larga”, subraya Guzmán.

Desde Estados Unidos

Las smart homes, como casi todo, han llegado antes a Estados Unidos que a Europa. Allí la penetración del sector es de un 18% de los hogares con banda ancha y creciendo, indica un estudio de 2016 de la consultora Parks Associates. En Europa Occidental, España incluida, cifra el nivel de adopción en un 14%, si bien Parks asegura que la tasa de crecimiento es muy alta (a pesar de que, según su estudio, un 50% de los españoles no están familiarizados con estos productos y servicios).

Mientras que en EE UU el 18% de los hogares con banda ancha conectan estos dispositivos, en Europa es el 14%

Ya podemos tener todo tipo de servicios domésticos en la palma de la mano. La oferta actual permite gestionar prácticamente toda la casa desde un smartphone o tableta. Uno de los sectores que más avanza es el de la seguridad, aunque tanto Juniper como Parks coinciden en señalar que en Europa su importancia es menor, ya que las casas son más pequeñas y están más concentradas que en Norteamérica. La evolución tecnológica de las cámaras ha hecho que se puedan colocar de forma sencilla en cualquier rincón, y son muchas las empresas que ofrecen la posibilidad de observar lo que están captando en directo desde cualquier dispositivo. Pero no solo eso. Las cámaras ahora identifican objetos y envían avisos si observan algo extraño, y a ellas se suman otros elementos que hacen la vida más fácil.

Ya no tendrá que preocuparse de si sale de casa con las llaves o de prestarle una copia a su prima cuando esté de visita. Empresas como August han desarrollado cerraduras que se accionan desde el móvil. Por unos 200 euros podremos abrir nuestra casa desde una aplicación (app), enviar la llave a cualquier persona durante el tiempo que estimemos oportuno y disponer de información sobre las veces que alguien ha entrado o salido de la vivienda, y de quién ha sido.

La gama de productos de Nest, que desembarcó en España en febrero.
La gama de productos de Nest, que desembarcó en España en febrero.

Una de las principales filiales de Google es la que se encarga de crear dispositivos de seguridad y climatización para hogares y oficinas, Nest. Acaba de llegar a España con cámaras de instalación inmediata para interior y exterior por 200 euros. El software de esas cámaras se ha ido actualizando, y ahora incluso identifica cuando una puerta queda abierta. La aplicación para móviles de Nest (que también se puede utilizar a través de Google Home, la app de Google para el control integral de la casa) acepta dispositivos de terceras partes. Entre ellas la propia August, que dispone de una pequeña cámara que hace las veces de mirilla para que podamos observar quién llama a nuestra puerta aunque no estemos detrás de ella.

Hay neveras que avisan de que hace falta reponer alimentos y cafeteras que se activan desde el teléfono

Cocina automatizada

Por el número de aparatos electrónicos que se acumulan en ella, la cocina puede ser una de las grandes afectadas por la automatización. Firmas como Bosch, Siemens o Samsung permiten activar (y desactivar, para los olvidadizos) el horno desde cualquier lugar, o que la lavadora te explique qué programa viene mejor para su colada, o ver lo que tiene en la nevera mientras está en el súper. Un horno inteligente de Bosch cuesta 1.700 euros, el tope de una gama que empieza en los 300. Todavía tenemos que esperar para ver en España la nevera Family Hub de Samsung (con una pantalla gigante con apps propias y cámaras interiores), pero su precio en Estados Unidos sirve como orientación: unos 5.000 euros. Lavavajillas, microondas o vitrocerámicas también pueden manejarse desde el móvil. “Existen herramientas que, además, permiten ver cuándo es más barato activar los electrodomésticos, y programar la casa de cara a ese ahorro”, amplía Francisco Guzmán.

Aunque no suponga ningún ahorro, incluso la cafetera puede controlarse desde el móvil. Nespresso presentó el año pasado Prodigio, la máquina que se maneja a través de una app. Avisa cuando falta agua o sugiere realizar un nuevo pedido cuando se están acabando las cápsulas. Y por supuesto, prepara el café que quiera. Eso sí, no se olvide de poner la taza bajo el grifo.

El salón es la estancia donde más estamos viviendo ya este cambio, una de las vías de adopción de esta tecnología, según las consultoras, que indican que los consumidores buscan más y mejor entretenimiento. La televisión es el ejemplo más claro. Las pantallas y complementos como el reproductor de Blu-ray se pueden manejar desde el smartphone o la tableta. Marcas como LG o Samsung tienen apps para sus propios aparatos, pero existen otras, como Peel o Sure, que permiten cambiar de canal en televisiones de multitud de fabricantes. Desde el móvil también se accionan dispositivos como Apple TV o Chromecast, que multiplican las opciones del televisor: acceder a alternativas como HBO o Netflix, poner un vídeo de YouTube o usar Spotify son solo algunas de las posibilidades de estos servicios.

Incluso existen camas que regulan la temperatura de los pies y espejos que analizan el estado de la piel

Pero no todo es la tele. Con un enchufe inteligente (desde 20 euros) podemos controlar el encendido y apagado de cualquier cosa. Y, desde hace tiempo, el bluetooth o la wifi nos permiten conectar altavoces de mayor o menor calidad a nuestros teléfonos para reproducir canciones desde allí. También podemos actuar sobre la iluminación de las estancias. No solo apagando o encendiendo según qué luces. Se puede seleccionar la intensidad o incluso el color de la luz que deseamos para crear determinados ambientes. Hay bombillas tipo led como las Philips Hue o las Lifx que llevan estos ajustes integrados. Los precios van desde los 15 euros hasta los 200 de algunas que almacenan energía por si hay un apagón o que se encienden al escuchar el timbre de casa.

Hasta la limpieza se puede configurar desde el móvil. Al menos la de los suelos. Los famosos robots Roomba pueden accionarse ahora a través de una app, que establece horarios o tipos de limpieza desde donde sea y luego almacena los datos de su trabajo en un historial.

Lo que está por venir

No tardaremos mucho en ver cómo nuestro móvil puede controlar también el baño y el dormitorio. En la feria de electrónica Consumer Electronic Show (CES), celebrada el pasado enero en Las Vegas, se pudo comprobar. Sus premios de innovación galardonaron a una cama y un espejo. La Sleep Number 360 es una cama que permite regular mediante el smartphone la rigidez de cada zona, o inclinar la parte superior, o dar calor a los pies. Existen modelos similares a la venta en Estados Unidos por unos 2.500 euros. El espejo de HiMirror le reconoce y analiza el estado de su piel, enviando toda la información a una aplicación del móvil. Son las últimas fronteras para tener su hogar en el bolsillo.

Una ‘app’ para controlarlos a todos

Uno de los factores claves que las consultoras Juniper y Parks señalan para el éxito del negocio de las smart homes es la “interoperabilidad”, es decir, que todas las herramientas de la vivienda se puedan manejar desde el mismo sitio. A ser posible, desde la misma app. La pujanza de los gigantes tecnológicos está provocando que las aplicaciones que ellos mismos han desarrollado ganen peso a la hora de ser tenidas en cuenta por otros fabricantes. Desde que Google desembolsó 3.000 millones de euros en 2014 por Nest, que entonces solo hacía termostatos, otras referencias de Silicon Valley como Amazon o Apple han querido subirse al carro de la automatización doméstica.

Los programas de estas tres firmas (Home, de Google; Alexa, de Amazon; Homekit, de Apple) manejan luces, aplicaciones de televisión, climatizadores o electrodomésticos de varias marcas. Pero no son las únicas. Samsung también tiene una herramienta de estas características. Houseinhand KNX es perfecta para elementos de domótica como iluminación o persianas en función de lo que se ve en la tele o de su reproductor musical. IFTTT (siglas de If This, Then That, “si eso, entonces esto”) es un sistema para desencadenar acciones en función de lo que ocurre. Por ejemplo: silenciar el teléfono cuando entras en casa y volver a subir el volumen automáticamente al salir.

Fuente – EL PAÍS