Lo único que tienen claro los trabajadores de FCA-Chrysler de Venezuela es que los próximos 30 días podrían ser los últimos de ensamblaje de la firma en el país. Es poco lo que les dice la gerencia. Pero las señales son evidentes con los almacenes vacíos, sin cronograma de producción ni de importación por lo que resta de 2017 y con números negativos en las finanzas que no permiten ni ofrecer paquetes de salida al personal.

El último aliento de la planta lo representa la culminación de la manufactura de 150 unidades que están en el departamento de pintura desde finales de 2016 tras el vencimiento de algunos componentes y de la protesta de la nómina para exigir un ajuste del salario. Se trata de 110 Grand Cherokee y 40 Forza, cuya materia prima fue adquirida con dólares invertidos por dueños de concesionarios que apostaron a la venta del sistema dual en dólares y bolívares, que pocos resultados ha dado Ford, pionera en ese esquema, debido al deprimido poder adquisitivo de los venezolanos.

Una vez terminado ese ensamblaje las líneas se volverán a paralizar por tiempo indefinido. Stalyn Pérez, asesor del sindicato, informó que se espera que se sumen nuevas inversiones de terceros para al menos contabilizar 800 unidades de una capacidad de 14 mil anual. “Ni si quiera se llegará a seis mil que es el mínimo para que el negocio sea rentable”.

El inicio de las operaciones se dio luego de un acuerdo entre las partes, en la que el personal recibirá  un incremento de 85% de salario básico semanal y un bono de 20 mil bolívares, además de incrementos de más de 200% en los sueldos por niveles.

Fuente – El Carabobeño